Los crackers de Navidad

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Llevamos un par de años sin poder ofrecer crackers de Navidad importados en nuestras tiendas, pero este año sí hemos podido conseguir unos modelos graciosos y bien de precio. La verdad es que se nos han agotado casi todos ya, pero os cuento un poco más sobre ellos aquí porque el concepto es curioso. Para mí (soy anglosajona), Navidad no es Navidad sin crackers en la mesa. Pero nos ha sorprendido la demanda de nuestro mercado español – ¡traeremos más el año que viene!

¿Qué es un cracker? Es mucho más que un tubo de cartón decorado con papel de colores con regalitos dentro. Es una sorpresa llena de ilusión y festividad, un regalo que define la ocasión y un detalle que transmite el mensaje que las personas en esta mesa son especiales.

Los crackers fueron inventados en Inglaterra en 1847, por un mercante de caramelos. Tenía mucho éxito vendiendo caramelos envueltos en papel con un papelito con un mensaje de amor metido dentro. Quería añadir una sorpresa, una “chispa” parecida a la que se oye en el fuego de la chimenea en invierno. Después de varios experimentos, acertó con dos tiras de cartón, cada uno impregnado con un poco de salitre en un extremo. Los dos extremos con salitre se colocan juntos, envueltos en un trocito de papel para protegerlos. Cuando se tiran de los extremos opuestos, la fricción crea un pequeño “bang!”, suficiente para sorprender pero no tanto como para asustar. Esto es lo que les da el nombre “cracker”. Con la inclusión de regalitos, papelitos con chistes o citas, y coronas de papel, estos tubos festivos empezaron a formar parte de las celebraciones navideñas.

Normalmente, se coloca un cracker en cada asiento en la mesa de la cena de Navidad. Antes de servir la comida, cada comensal coge un extremo y ofrece el otro extremo a la persona a su lado. Las dos tiran con fuerza, para que el cracker se rompa, se oye el “bang”, y el contenido del cracker cae en la mesa (¡o en el suelo!). Luego se ponen las coronas (que suelen tener unas tallas de más), se leen los chistes en voz alta (suelen ser tan malos que no se pueden evitar las carcajadas), y empieza el intercambio de los regalitos (“¡te cambio este dado por esa lupa!”).

Esta costumbre anglosajona se está introduciendo cada vez más en nuestro país, por su novedad y diversión. No sólo se pide para cenas familiares, también los compran empresas de catering, hoteles y algunos restaurantes para dar un toque especial a las cenas de Navidad y Nochevieja. Añaden chispa, risas, novedad y elegancia a cualquier ocasión.

de blog.holamama.es

Si los modelos que nos quedan no te hacen ilusión, puedes hacer tus propias creaciones, aunque sin la tira de polvorín que produce el “¡bang!”. El blog holamama tiene un tutorial sencillo y elegante, y ¡me encanta la idea de llenar el cracker con confeti!

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